Posesión Ilegítima De Buena Fe

Posesión Ilegítima De Buena Fe

 

ARTICULO  906

 

La posesión ilegítima es de buena fe cuando el poseedor cree en su legitimidad, por ignorancia o error de hecho o de derecho sobre el vicio que invalida su título.

 

 

Comentario

 

Samuel Gálvez Troncos

 

El presente artículo asimila la buena fe como la ignorancia o error de hecho o de derecho sobre el vicio que invalida su título; es decir, en tanto existe la conjunción disyuntiva “o”, debe interpretarse como que son tres las alternativas que nos sugieren para reconocer a la buena fe:

 

1. La ignorancia sobre el vicio que invalida su título.

2. El error de hecho sobre el vicio que invalida su título.

3. El error de derecho sobre el vicio que invalida su título.

 

Al respecto, es necesario definir los términos “título” y “vicio”. Título tiene diversas acepciones en el Derecho; así, puede referirse al documento que contiene un derecho, al derecho en sí, etc. Sin embargo, la acepción que nos interesa es la relativa al acto jurídico en virtud del cual se invoca una determinada calidad jurídica, es decir, la relación jurídica existente. Y vicio está relacionado con los defectos que pueda tener el acto jurídico, como no reunir los requisitos de validez establecidos en el artículo 140 del Código Civil.

 

Con relación a la ignorancia, la Real Academia Española la describe como la falta de ciencias, letras y noticias, ya la ignorancia del derecho como el desconocimiento de la ley, agregando que “a nadie excusa, porque rige la necesaria presunción o ficción de que, promulgada aquella, han de saberla todos”. La doctrina la divide principalmente entre ignorancia de hecho (el desconocimiento de una relación, circunstancia o situación material, cuando tiene efectos jurídicos en el supuesto de llegar a saber la verdad quien procedió ignorándola), e ignorancia de derecho (la falta total o parcial del conocimiento de las normas jurídicas que rigen a determinado Estado). Así, la ignorancia de hecho o de derecho sobre el vicio que invalida un acto jurídico configura la buena fe.

 

Sin embargo, no cualquier tipo de ignorancia puede ser asimilada a la buena fe; por ejemplo, no podría alegarse el desconocimiento de la inscripción a favor de un tercero, de un inmueble que se está poseyendo. Es por ello que el Código Civil (artículo 950) establece que para adquirir por prescripción un bien inmueble, se necesitan cinco años de posesión cuando media la buena fe y diez años cuando no la hay.

 

El error se define como un concepto equivocado, un juicio falso, y el Código señala que puede ser de hecho (error facti) o de derecho (error iuris); el primero viene a ser el que versa sobre una situación real, el proveniente de un conocimiento imperfecto sobre las personas o las cosas, mientras que el segundo se refiere al desconocimiento de la existencia de la norma, es decir, se equipara a la ignorancia de la ley; sin embargo, al igual que la ignorancia, no cualquier error puede ser invocado como configurante de la buena fe, no un error por negligencia, por ejemplo.

 

Conforme a lo expresado, podemos diferenciar el error de la ignorancia: el primero constituye una idea equivocada de una cosa, mientras que la segunda consiste en la falta de conocimiento.

 

De otro lado, creemos que el error de derecho o la ignorancia de las leyes no debería ser una causal eximente, teniendo en cuenta el adagio latino “iuris non excusat” (la ignorancia del Derecho no sirve de excusa); en efecto, ello no se condice con las normas registrales del Código Civil que tienen como piedra angular el principio de publicidad de las inscripciones que, al igual que la publicidad legal, resultan incompatibles con la buena fe. Téngase en cuenta que justamente se crean los Registros Públicos para proteger a los derechos reales inscritos y evitar así la clandestinidad en las transacciones. En esa línea, el Código Civil argentino (artículo 2356) no establece el error de derecho como supuesto eximente de la mala fe, señalando que la posesión es de buena fe cuando el poseedor, por ignorancia o error de hecho, se persuadiere de su legitimidad. Por ello, somos de la opinión que un bien registrado no debería ser pasible de usucapión.

 

Asimismo, es necesario señalar, a efectos de definir la posesión ilegítima de mala fe, que la Exposición de Motivos del Código Civil referida al artículo en comentario indica que “en otros códigos la tipificación de la mala fe no ha sido abandonada a la interpretación contrario sensu como lo efectúa este artículo, sino que se establece específicamente que la posesión de mala fe tiene dos orígenes: la falta de título o el conocimiento de los vicios que lo invalidan; así lo prescribe el artículo 806 del Código mexicano, antecedente del artículo 67 de la Ponencia”. El Código argentino va más alla: define al poseedor de mala fe en su artículo 2771 (“el que compró la cosa hurtada o perdida, a persona sospechosa que no acostumbraba vender cosas semejantes, o que no tenía capacidad o medios para adquirirla”); establece los derechos del poseedor de mala fe (ser indemnizado de los gastos necesarios hechos en la cosa, retener la cosa hasta ser pagado de ellos, repetir las mejoras útiles, etc.) e incluso se pone en el caso de la mala fe de las corporaciones o de las sociedades, indicando que la posesión de estas será de mala fe cuando la mayoría de sus miembros sabía la ilegitimidad de ella.

La Academia se refiere a la mala fe como la malicia o temeridad con que se hace algo o se posee o detenta algún bien. Cabanellas la toma como la conciencia antijurídica de obrar.

 

A tenor de lo expresado, y teniendo en cuenta que lo legítimo es lo ajustado a ley, se puede concluir que la posesión ilegítima es de mala fe cuando el poseedor tiene la convicción íntima de que su actuar no es conforme a derecho, pudiendo definirse -evidentemente- con una interpretación en contrario del artículo 906.

Finalmente, es necesario advertir las consecuencias que derivan de una posesión de buena o mala fe. Así, el poseedor de buena fe tiene derecho a los frutos (artículo 908), mientras que el de mala fe está obligado a entregar los frutos percibidos como responder de la pérdida o detrimento del bien aun por caso fortutito o fuerza mayor, salvo que este también se hubiese producido en caso de haber estado en poder de su titular (artículo 909). Y por supuesto, tal como se indicó, se diferencia en cuanto a los años para ser declarado -vía prescripción adquisitivapropietario: cinco años cuando hay buena fe y diez años cuando no la hay.

 

 

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Un comentario en “Posesión Ilegítima De Buena Fe

  1. con una anotacion preventiva subsanable que a sido observado por 3 beses por los registros publicos al querer posesionar un inmueble la ley aprueba acerca de tener derecho ser inscritos en los registros publicos ya existiendo un titulo inscrito con todo los requisitos verdaderos que solicitan los registros publicos a ber si me difieren a cerca de mis preguntas grasias

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